Manifiesto para una exhibición inclusiva

  • Dar la oportunidad al visitante de que haga conexiones entre la experiencia que vive en el museo y las de su propia vida.

  • Permitir que el visitante personalice la información que se le presenta, lo que asegura que haga propia la experiencia de aprendizaje.

  • Reconocer que los diferentes tipos de personas prefieren diferentes estrategias y estilos de aprendizaje y, por tanto, hay que ofrecer todas las oportunidades posibles.

  • Permitir una gran variedad de puntos de entrada (ganchos) y de salidas en la exhibición, que permitan a los visitantes seleccionar los puntos que mejor se ajusten a sus necesidades personales.

  • Presentar los temas complejos en etapas progresivas, de manera que el visitante pueda seleccionar el nivel y la complejidad de la información que necesita y desea.

  • Tener como una meta importante el reforzar conocimientos previos y, ocasionalmente, ayudar a reconstruir comprensiones, actitudes y conductas.

  • Introducir la emoción en la experiencia de aprendizaje, con humor, discrepancias, finales inconclusos, interacciones humanas, etcétera.

  • Hacer las experiencias de aprendizaje gratas y entretenidas.
    Tener claro que la diversión y el aprendizaje no son excluyentes, sino que la presencia de ambos es esencial para lograr experiencias de calidad en los museos.

  • Buscar diseños que aseguren que lo que se va a aprender de un conjunto se relacione claramente con las necesidades e intereses de la persona. Para empezar, debemos propiciar que: al participar en la experiencia de aprendizaje el invitado tenga la sensación de ser respetado; que el valor personal y los beneficios que le proporcionen el participar en la experiencia de aprendizaje estén muy claros.

  • Proporcionar retos y recompensas a las habilidades que el visitante haya auto definido.

De la idea al montaje

Una síntesis del proceso de diseño de una vitrina.
Desde los bocetos con que uno se apropia de los objetos y del espacio,
hasta los gráficos asistidos que nos permiten elaborar los primeros prototipos.
Caso: Casa Historica de Tucumán en ocasión del Bicentenario de la Independencia.

creatività e confusione

Cuando un proyecto se rebela, cuando ya hay tanto en la cabeza, tanto sobre la mesa y por debajo del teclado. Cuando uno ya comienza a escribir sobre cualquier papel que encuentra y se mezclan en una especie de “construye tu propia historia”: no hay nada mejor que salir a andar en bicicleta.

Viaje interior

Un proyecto de exhibición lleva muchas horas, muchos días y semanas.
Al final uno puede olvidarse de todo cuando atraviesa las puertas que va dibujando,
a sabiendas se mete sonriendo en la dimensión desconocida.

Más espacio

Las exhibiciones que se van diseñando se conversan, se comparten, se explican, pero antes que nada  se hacen visibles, se dibujan.

Una y otra vez, se bajan al papel las descripciones que de otro modo se diluirían en en el aire. De esta manera para los demás se establece un horizonte para la abstracción e interpretación de esas ideas; también así el diseñador va tomando posesión del territorio.

Se afirma: al dibujar las ideas liberamos espacio en la cabeza  para las nuevas.

Porque de esta forma nada se pierde, de últimas, habrá veces en que alguna solución la rescataremos del cesto de papeles.

Diseño consciente

Las herramientas del diseño consciente son maneras para profundizar
en lo que conocemos y ampliar el impacto de lo que hacemos:

Meternos en el mundo para ser inspirados por las personas.
Utilizar prototipos para aprender con el hacer.
Crear historias para compartir nuestras ideas.
Unir fuerzas con gente de otras disciplinas.

Inspiración para cambiar al mundo (y de paso a los museos).

Las exhibiciones de museos podrían ser capaces de conmover, podrían empujar a las personas a apasionados cuestionamientos internos y a los intercambios de opinión; también podrían promover cambios de actitud al permitir que los visitantes opten por nuevas perspectivas frente a conceptos rígidos o tradiciones jamás cuestionadas. Pero todo esto solo puede lograrse si desde la misma organización del museo y en el trabajo interdisciplinario de sus equipos se asume con valor el desafío de la innovación; esta es la manera en que una exhibición puede ser distinta, marcar la diferencia, cuando desde la misma raíz de su gestación se tiene el coraje de confrontar ideas y animarse al ensayo y al error.

Cuando pienso en el término innovación, no pienso en un solo enunciado que lo defina, pero sí tengo un ejemplo que al menos para mí siempre ha estado cargado de esa diferencia y, debo decirlo, que su apreciación y comprensión modificó de alguna manera mi propia vida: The Beatles

Si The Beatles algo han dado a la humanidad, además de belleza y ese enorme y poético impulso de transformación, es el ejemplo de su capacidad de trabajo en equipo. Tanto por ellos mismos como por aquellos que con lucidez depositaron confianza y alentaron a ese grupo de jóvenes amigos. Por eso para definir ahora lo que necesita todo proyecto innovador acudo a las cualidades de los cuatro de Liverpool:

Trabajo en equipo.
Aprendizaje permanente.
Creatividad.
Desprejuicio.
Lateralidad.
Fluidez.
Flexibilidad.
Evolución sin destrucción.
Inspiración.
Compromiso.
Alegría.
Pasión.

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Un café para el Museo Reimaginado

Proyecto Café Typa:
A) Diseño de un ambiente sobresaliente contenido dentro de un espacio mayor (nave principal), que funcione como área social, espacio de reunión, intercambio e identidad
B) Área de stands para exposición de proveedores.
Consideraciones: Uso temporario, fácil y rápido montaje y desmontaje, versátil, atractivo.
Diseño:
Bocetos durante viaje en colectivo.
Herramientas de software SketchUp, Adobe Photoshop.
Producción sugerida:
Estructura Octanorm© por su calidad de sistema de armado sistematizado.
Lugar:
Usina del Arte, Buenos Aires.
Evento: “#El Museo Reimaginado”. Fundación Typa, Asociación Americana de Museos (AAM).
Septiembre de 2015

#ElmuseoReimaginado