Inspiración para cambiar al mundo (y de paso a los museos).

Las exhibiciones de museos podrían ser capaces de conmover, podrían empujar a las personas a apasionados cuestionamientos internos y a los intercambios de opinión; también podrían promover cambios de actitud al permitir que los visitantes opten por nuevas perspectivas frente a conceptos rígidos o tradiciones jamás cuestionadas. Pero todo esto solo puede lograrse si desde la misma organización del museo y en el trabajo interdisciplinario de sus equipos se asume con valor el desafío de la innovación; esta es la manera en que una exhibición puede ser distinta, marcar la diferencia, cuando desde la misma raíz de su gestación se tiene el coraje de confrontar ideas y animarse al ensayo y al error.

Cuando pienso en el término innovación, no pienso en un solo enunciado que lo defina, pero sí tengo un ejemplo que al menos para mí siempre ha estado cargado de esa diferencia y, debo decirlo, que su apreciación y comprensión modificó de alguna manera mi propia vida: The Beatles

Si The Beatles algo han dado a la humanidad, además de belleza y ese enorme y poético impulso de transformación, es el ejemplo de su capacidad de trabajo en equipo. Tanto por ellos mismos como por aquellos que con lucidez depositaron confianza y alentaron a ese grupo de jóvenes amigos. Por eso para definir ahora lo que necesita todo proyecto innovador acudo a las cualidades de los cuatro de Liverpool:

Trabajo en equipo.
Aprendizaje permanente.
Creatividad.
Desprejuicio.
Lateralidad.
Fluidez.
Flexibilidad.
Evolución sin destrucción.
Inspiración.
Compromiso.
Alegría.
Pasión.

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